El museo embalado de la 5 de Mayo
Varias cajas guardan la colección de 16 mil piezas del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz dentro del edificio centenario de la Plaza 5 de Mayo.
Una reja de hierro encadenada custodia el pasillo por el que se accede a la colección del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz. Después de los barrotes se abre una sala al estilo neoclásico que transporta a cualquiera al Panamá de 1900.
Cientos de cajas inundan el lugar, iluminado por la luz que entra a través de una de las puertas y de las ventanas de la parte posterior del edificio. Dentro de ellas se encuentran las piezas que una vez fueron exhibidas en las salas de ese mismo sitio, en las inmediaciones de la Plaza 5 de Mayo.
La colección de objetos precolombinos más importante de Panamá no ve la luz hace siete años.
La estructura del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz (Marta) no cuenta con las condiciones adecuadas para exhibir su colección ni para recibir al público.
Las desgastadas tuberías de agua, el deteriorado sistema eléctrico y la fachada averiada, son los problemas urgentes que deben ser resueltos para que el inmueble centenario cumpla con algunos de los requisitos museísticos del siglo XXI.
Aproximadamente 16 mil piezas componen la compilación prehispánica del Marta, que hoy se encuentra dividida entre bóvedas de bancos nacionales, algunos museos de la ciudad y los pasillos de la edificación.
Lo que una vez fue uno de los lugares más concurridos de la ciudad, hoy se convierte en el refugio de las reliquias de un pasado que está en el olvido.
Construido entre 1912 y 1913, el inmueble que alberga el museo embalado fue originalmente concebido como la estación del ferrocarril de Panamá.
El 15 de diciembre de 1976, tras los esfuerzos de la antropóloga Reina Torres de Araúz, el edificio se convirtió oficialmente en el Museo del Hombre Panameño. En 1996, a través de la Ley No. 37 de ese mismo año, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Sin embargo, desde su inauguración hace 40 años, el museo ha vivido un destino en el que la protagonista principal ha sido la incertidumbre.
Cajas repletas de las piezas inundan el edificio de la 5 de Mayo.
En anaqueles, se guardan los recuerdos de los antepasados del istmo panameño.
UN NUEVO MUSEO
Tras varios cierres temporales, el museo de la Plaza 5 de Mayo fue finalmente clausurado en 2005 para que se pudieran reparar sus salas.
Un año después, la colección fue trasladada en su totalidad desde su recinto original hasta un edificio en Llanos de Curundú, que fue construido con el fin principal de alojar el Museo del Niño y la Niña, luego denominado Museo del Tucán.
Finalmente, en agosto de 2006, la estructura amarilla localizada en áreas revertidas fue inaugurada como el nuevo Museo Antropológico Reina Torres de Araúz.
La decisión de mover las piezas al Tucán está impregnada de opiniones mixtas.
Mientras que para Tomás Mendizábal, exdirector del MARTA, este “es uno de los primeros museos hechos específicamente para ser un museo”, Sebastián Paniza, presidente del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos, por sus siglas en inglés), comenta que no fue una decisión correcta.
“No sé qué primó por ahí, pero lo cierto es que ese museo jamás debió haber salido de ahí (de la Plaza 5 de Mayo)”, agrega Paniza.
Sin embargo, a finales de 2009 las piezas que cuentan la historia del hombre panameño dejaron de exhibirse al público con el argumento de que se necesitaba hacer una auditoría a la colección, la que tendría una duración de aproximadamente año y medio.
Desde entonces, el repertorio artístico que muestra el pasado de los ancestros istmeños no volvió a exponerse en ninguna sala de exhibición.
Las piezas se encuentran custodiadas por candados detrás de las grandes puertas de la que fue la sala de exhibición principal del museo.
EL REGRESO A LA 5 DE MAYO
Con el cierre del Museo del Tucán, y tomando en cuenta que el lugar no contaba con los acondicionamientos necesarios para albergar las piezas prehispánicas, la colección del Marta regresó a su sede original.
A finales del año 2013, el INAC decidió trasladar las piezas desde Llanos de Curundú al lugar en el que fueron exhibidas por primera vez en 1976.
Según Orlando Hernández Ying, coordinador nacional de museos del INAC, la colección “se reembaló, se fotografió, se puso en inventario y se trasladó para acá (al edificio original) en 2014. Así que ya tiene 2 años y medio. Va para tres años en febrero, y ya es hora de que refresquemos esas cajas”.
Sin embargo, Mendizábal difiere de esta decisión.
“Si el museo estaba ya, para qué mover las piezas. Volver a mudar las piezas a la 5 de Mayo significó que todo el trabajo que hicimos de mudar el museo, todo el esfuerzo y el dinero se hizo por el gusto”, comenta el exdirector del Marta.
“Regresamos al 2005 en el museo de la 5 de Mayo”, agrega.
Las 16 mil piezas de la colección del museo se encuentran distribuidas en aproximadamente 14 mil cajas.
MEDIDAS DE RECUPERACIÓN
Los planes de recuperación del Marta son varios. Pero el bajo presupuesto asignado al INAC y los largos procesos burocráticos de la entidad son dos de las causas principales del retraso de las obras.
Según Hernández Ying, el edificio “estructuralmente se encuentra bastante bien”. Sin embargo, los daños principales están en la plomería y en el sistema de electricidad del inmueble.
“La parte de la plomería sí puedo decir que está bien comprometida, está vieja y hay que darle mantenimiento o reemplazar muchas de las tuberías que suministran el edificio”, agrega el coordinador de museos.
Desde el 15 de noviembre, según Hernández Ying, se tienen dos contrataciones directas para avanzar con el proceso de restauración.
“Una, porque el equipo del ascensor era de una marca específica. Entonces, tenemos que ir con ese contratista específicamente, y lo avala la ley y se puede hacer así”, comenta.
“Y por otro lado, el Marta, al tratarse de un edificio patrimonial, tiene que estar protegido también y tiene que ser tratado como un monumento histórico. Entonces, bajo esa filosofía, se están escogiendo los mejores materiales y las mejores tecnologías para tratar al edificio. Bajo esa manera de pensar, se hizo un contrato directo con una compañía, para hacer la limpieza de la fachada del edificio, que es uno de los proyectos más grandes del año”, añade.
Hasta el momento, estos dos proyectos “están esperando el último paso para dar las adjudicaciones y empezar las obras”, informa Hernández Ying.
Para el coordinador de museos, el objetivo es reabrir con una exhibición inaugural en una parte de la estructura para el año 2019, en el que se celebra a Panamá como la Capital Iberoamericana de la Cultura.
El Instituto Nacional de Cultura es una de las entidades con menor presupuesto. Este año se aprobaron 41 millones de dólares.
POCO PRESUPUESTO
Este año, el presupuesto aprobado del INAC es de 41 millones de dólares, del que solo 19 millones corresponden a inversión, lo que representa un 45% del monto total.
Sin embargo, este año el presupuesto destinado para la restauración del principal museo de Panamá es de 561 mil dólares, pero hasta la fecha solo se han utilizado 7 mil 150 dólares, según el informe mensual del INAC de la ejecución de presupuesto para inversión al 31 de octubre de 2016.
Ante esta situación, Javier Stanziola, economista cultural y exdirector de planificación y presupuesto del INAC, comenta que “tenemos que dejar de culpar al INAC o al MEF”.
Para el economista, “el Gobierno responde a las necesidades de los ciudadanos. Si los ciudadanos no consideran que la cultura es una prioridad, ¿qué puede hacer el Gobierno?”
Pero a pesar de que el INAC tiene claras sus necesidades, Stanziola señala que son más fuertes los intereses políticos del Gobierno.
“El INAC tiene muchos profesionales de altura que han trabajado allí por décadas y han escrito decenas de reportes sobre estas necesidades. Nos los presentaron cuando llegamos. Sabíamos cuánto dinero necesitábamos, pero la prioridad a nivel político era la Catedral y la Ciudad de las Artes”, comenta el exdirector de planificación y presupuesto de la entidad cultural.
“Por eso estuve allí solo un año. Veíamos escuelas en las provincias haciendo labores heroicas, hermosas. Pero tenían que trabajar en espacios peligrosos y mustios. Y yo no podía hacer nada al respecto”, agrega.
De hecho, según el informe de octubre de 2016 sobre el presupuesto de inversión del INAC, el dinero destinado para la restauración de la Iglesia Catedral es de 5 millones de dólares, mientras que para la construcción de la Ciudad de las Artes se asignaron más de 2 millones de dólares.
Con respecto al presupuesto, Mendizábal sostiene que el del INAC “es de los peores. Siempre ha sido así. Pero es porque la gente que asigna los presupuestos no entiende el valor que tienen ni los patronatos ni los museos. Mi generación fue la última que vio un museo decente en el país. No tienen ni idea de qué están hablando cuando dicen que los museos son aburridos, que no sirven.”
El Museo Antropológico Reina Torres de Araúz alberga la historia del hombre panameño por el istmo con piezas que recuerdan sobre el pasado precolombino.
LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA
El pasado 27 de octubre, se aprobó en segundo debate el proyecto de ley No. 401, que crea el Patronato del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz.
La iniciativa fue impulsada por el diputado Luis Eduardo Quirós, quien explica que la creación de este modelo de gestión facilitaría el acondicionamiento del inmueble que alberga el museo.
Hernández Ying es uno de los que apoya esta decisión. “Hemos visto que el formato funciona en otros museos y en otros lugares y es una respuesta lógica a esta situación”, sostiene.
Según el documento presentado ante el pleno, el patronato estaría constituido por el director del INAC, el administrador general de la Autoridad de Turismo de Panamá, el alcalde del distrito de Panamá, el titular del Consejo Internacional de Museos, capítulo de Panamá, y cinco miembros benefactores escogidos por el resto de los miembros del patronato.
UN ASUNTO INTEGRAL
Pero la conservación del patrimonio no es solo un asunto del Estado.
Según Stanziola, “desde la sociedad civil, debemos crear espacios donde podamos comunicar mejor a los ciudadanos el valor de nuestro patrimonio cultural.”
“El impacto de las artes y la cultura es a nivel de tejido social y psicológico. Sí hay evidencia de que mediante de actividades culturales, en espacios de patrimonio histórico, por medio de discusiones sobre la historia se puede reforzar la cohesión social”, manifiesta el economista.
Para Hernández Ying, la situación que parece tener a los espacios culturales en el olvido tiene que ver con la definición que tiene el país sobre la cultura.
“El museo no es una atracción turística. El museo es una institución científica, de estudio. Pero puede generar y cambia. Donde tu pongas un museo, cambia el barrio”, sostiene.
Pero para el museólogo “el gran problema es que no vemos la cultura como un agente de ganancia, que puede bien serlo”.
“Tenemos que hacer que todo el cuerpo gubernamental entienda los beneficios de esto. (...) Para mi es impensable tener un perfil de la ciudad lleno de rascacielos, carreteras, tecnología y un canal ampliado y llamarnos panameños, y que nuestros elementos que nos identifican como panameños están de esta manera”, afirma Hernández Ying.