Un antihéroe reinventado

lazarillo

(27 de agosto, 2014)

De 1554 llega a Panamá una propuesta totalmente distinta, innovadora y con un toque de originalidad.

La historia reinventada del famoso pícaro de Salamanca se presentó por primera vez en Panamá la noche del 26 de agosto en el Teatro Balboa. Pero esta vez con un gran trasfondo de cambio social y de valores humanos, gracias al incansable trabajo de la Compañía Nacional de Teatro Juvenil Bitácora.
Desde diciembre de 2012, esta compañía viene trabajando con niños, jóvenes y adultos para erradicar aquellos problemas que se encuentran en áreas con dificultades sociales de la Ciudad de Panamá.

Orientada a no profesionales y profesionales de las artes escénicas, Bitácora busca vincular el teatro con maravillosas acciones que impulsan un gran cambio socializador. Enlazando de esta manera las artes con las vidas de panameños en situaciones de riesgo social, y ofreciendo talleres de técnicas teatrales según lo requiera la escena.

Así entonces, la novela de género picaresco es la historia indicada para vincular de manera directa el gran trabajo de esta compañía con una puesta en escena fuera de lo común. Mostrando conductas en donde quedan en evidencia características desmoralizantes de la época, vemos cómo el protagonista evoluciona a través de las situaciones por las que pasa, siendo testigo de conductas altamente indeseables que le llevan a conocer la miseria humana de manera abrupta.

Teniendo un elenco de 6 personas, la obra explora la vida del Lazarillo de Tormes desde una perspectiva distinta, añadiendo a la madre del muchacho, "Antonia", como co-protagonista a lo largo de todo el run, presentando a cada uno de los personajes de manera enérgica y colorida, y encajando la cultura panameña popular con la historia española del siglo XVI, su cultura y su marcada ideología.

Con diversas rupturas de la cuarta pared, esta propuesta está caracterizada por el humor, la audacia y una gran pizca de sabor panameño. Como en el libro, la representación de esta adaptación del Lazarillo de Tormes tiene como narrador y actor principal a Lázaro, quien en esta versión es intervenido en ocasiones por cada uno de los otros personajes en la narración de los sucesos de su vida.

Los personajes, aunque aparentemente apegados a su rol y época, viajan entre el mundo narrativo del pasado y nuestro mundo contemporáneo. A través de ocasionales y audaces entradas y salidas de personaje, el humor se imprime a esta obra con notas dramáticas y moralizantes. Sin embargo, aunque el ritmo y la energía se perdían ligeramente con las representaciones de algunos personajes y con parlamentos que forzaban el carácter cómico por el que apostaba esta adaptación, al público pareció encantarle esa interacción que existía entre el mundo dramático en escena y la audiencia.

Pero lo que sí es totalmente digno de apreciar es el gran trabajo que realiza esta compañía con un proyecto cultural muy acertado en nuestro país. Sin mencionar a sus actores, que con gran esfuerzo lograron hacer de esta novela de plan curricular de secundaria una gran comedia dramática; y el impresionante trabajo técnico de luces que definitivamente fue, en conjunto con las actuaciones enérgicas de algunos de los actores, el fuerte de esta obra.

Pero lo más impactante fue la dirección, la que le dio un acertado rumbo dramático, cómico y un sentido distinto a la "aburrida" novela picaresca de secundaria. La propuesta fue innovadora y fuera de lo común, poniendo a los actores en una escenografía sencilla, y utilizando un muy buen trabajo de expresión corporal fuertemente marcado a lo largo de cada una de las escenas. Y la presencia de la madre desaparecida en la novela le dio un giro que abrió las puertas a ese humor e interacción con la audiencia que se buscaba.

¡Felicidades a Bitácora por tan maravilloso trabajo teatral y social y a cada una de las personas que han hecho posible este proyecto tan importante para Panamá!