Machismo al desnudo: narrativas de masculinidad hegemónica alrededor de la pintura de un Emiliano Zapata entaconado
Figura 1. La Revolución (2014). Óleo sobre lienzo. 30 cm x 20 cm. Pintura presentada durante la exhibición Emiliano: Zapata después de Zapata del Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.
A lo largo de la historia, las artes plásticas han funcionado como uno de los principales medios para representar la sociedad. Solo basta con entrar a un museo para encontrar en sus salas obras que muestran la cotidianidad del pasado y las diversas formas de vivir que se han constituido a través del tiempo. En este orden de ideas, la masculinidad no se escapa de las representaciones que existen en el arte. De hecho, artistas de diferentes periodos se han preocupado por producir obras que encarnen su concepción de lo que es ser hombre. No obstante, estas representaciones están influenciadas y cargadas de códigos que provienen de contextos, culturas y momentos específicos. Así, no es una sorpresa que autores de épocas y lugares diferentes hayan retratado lo masculino de maneras muy distintas.
Con esto presente, mi propósito es exponer la forma en que el arte puede construir o desafiar los imaginarios colectivos sobre la masculinidad. Para eso, presentaré un caso concreto: la polémica alrededor de La Revolución, una pintura que muestra a un supuesto Emiliano Zapata desnudo y en tacones. Debido a su carácter transgresor, dicha obra levantó una serie de opiniones encontradas durante una exhibición del Palacio de Bellas Artes de México en diciembre de 2019. De esta manera, en este ensayo analizo las maneras en que esta situación da cuentas de las concepciones y narrativas actuales sobre la masculinidad en la capital mexicana. Para tal fin, comenzaré con una breve explicación del caso. En esta parte, describiré la pintura y expondré las controversias alrededor de la obra. Luego, en la sección “Un Estado masculino y heterosexual”, daré un poco de contexto sobre las relaciones entre México, las nociones de masculinidad y la concepción del machismo. Y, finalmente, explicaré cómo la pintura sacó a relucir un elemento fundamental de la narrativa de la masculinidad hegemónica mexicana: el rechazo a lo femenino.
La Revolución, del pintor mexicano Fabián Cháirez (2014), es una obra provocadora que pretende hacer una crítica a la masculinidad mexicana y a los símbolos asociados con esta. Se trata de una pintura de dimensiones pequeñas que formó parte de la exhibición Emiliano: Zapata después de Zapata, presentada entre diciembre de 2019 y febrero de 2020. Este óleo muestra a un hombre con rasgos que evocan la figura de Emiliano Zapata (un bigote poblado, un sombrero de charro y símbolos militares), uno de los personajes más importantes de la historia de México. Por lo tanto, su pertenencia a esta muestra era indudable. Pero la base del escándalo se encuentra alrededor de la forma en la que este personaje es representado. Zapata aparece desnudo, sobre un caballo y envuelto con una cinta que lleva los colores de la bandera mexicana. Además, lleva un sombrero de charro en color rosa y unos zapatos de tacón en forma de pistolas. Así, la imagen presenta atributos considerados como femeninos.
Esta reinterpretación fue tomada como un insulto a la memoria de Zapata, tanto por su familia como por una parte sustancial de la población del país. Luego de que esta pintura fuera la escogida para adornar el afiche de la exposición, un grupo de personas se acercaron a los predios del Palacio de Bellas Artes para pedir que se retirara la obra de la muestra. En esta polémica, Jorge Zapata, nieto de Emiliano Zapata, fue uno de los principales opositores. De hecho, en varias entrevistas dejó muy claro su desaprobación al calificar la obra como una aberración y una manera de denigrar la imagen de su abuelo. Estas declaraciones, así como el desacuerdo de un grupo de campesinos, provocó una serie de actos violentos en el espacio del museo. Dichos enfrentamientos fueron, principalmente, en contra de miembros del colectivo LGBT que se acercaron a defender el derecho a la libertad de expresión y la producción de Cháirez. Pero, para entender la raíz del descontento alrededor de esta pintura, es necesario mirar al pasado y ver la relación directa entre la masculinidad y México.
Figura 2. Reproducción de una serigrafía de Emiliano Zapata presentada en la exhibición del Palacio de Bellas Artes.
Un Estado masculino y heterosexual
El surgimiento del Estado mexicano actual está fundamentado en las nociones de una masculinidad específica. Esto es evidente al analizar la manera en la que el heroísmo de figuras prominentes durante la Revolución mexicana, como Pancho Villa y Emiliano Zapata, formó parte de las bases que construyeron el personaje masculino ideal en México: el macho. Pero el proceso de formación de este imaginario no se limitó a la lucha emancipadora de 1910. De hecho, esta idea de masculinidad adquirió más fuerza mediante representaciones que aparecieron a lo largo del siglo XX en medios como el cine, las obras narrativas o la pintura (de la Mora, 2006; Brunk, 2008). De esta forma, los procesos políticos y artísticos postrevolucionarios crearon una ideología oficial del nuevo Estado mexicano que posicionaba al país como una nación masculina y heterosexual.
No obstante, es necesario destacar que aún cuando la hombría y la mexicanidad han estado estrechamente relacionadas en la historia de México, Gutmann (2007) señala que tanto ‘macho’ como ‘machismo’ son dos términos recientes. Puesto de otra manera, el vínculo entre estas palabras y la identidad mexicana comenzó a fundamentarse a partir de una serie de representaciones culturales. En este sentido, es claro que la mexicanidad no solo se ha construido a través de las heroicas acciones de figuras históricas, sino también por medio de símbolos que se introdujeron en la narrativa de la construcción del Estado-nación. Para de la Mora (2006), el machismo se trata de “una ideología de la supremacía masculina y heterosexual que, en México, se casa con el aparato institucionalizado del Estado postrevolucionado, del cual el cine es un componente crucial” (p. 7). Así, la cinematografía postrevolucionaria, por ejemplo, fue clave para construir una figura hipermasculina basada en elementos como el rechazo a lo femenino, pero también otros como “la virilidad, el coraje, el orgullo, la potencia sexual y la agresividad física” (p. 7). Todos los aspectos anteriores han pasado a ser parte esencial del macho mexicano y, por ende, de la nación en general. A partir de esto, es más fácil comprender el rol fundamental de los símbolos en la construcción de los imaginarios mexicanos y las maneras en las que estos se mezclan con las representaciones tradicionales de Emiliano Zapata.
Uno de los personajes más relevantes para la construcción de este tipo de masculinidad fue el charro, un vaquero hipermasculino y agresivo. Según de la Mora (2006), este es la personificación del macho de México y una de las figuras más representativos del país a nivel internacional. Así, al poner atención a las representaciones de Zapata, es posible encontrar relaciones directas con el personaje anterior. En el arte mexicano, Emiliano Zapata suele aparecer con un sombrero de charro (fig. 1 y fig. 2) y con pistola (o rifle) en mano (fig. 2). Pero este análisis puede ser complementado por el mito alrededor de este héroe revolucionario. Brunk (2008) resalta que “las historias de las conquistas sexuales, explotaciones militares y amenazas sangrientas de Zapata persistieron como elementos de su mito, […] porque estos atributos eran valorados por el medio rural del que venía Zapata” (p. 84). De esta forma, tanto el charro como Zapata se mimetizan para convertirse en el símbolo de un mismo concepto: un macho que caracteriza una lista de atributos asociados al hombre de verdad. En este sentido, el arte, las historias orales y las acciones políticas jugaron un papel importante en la recreación de este imaginario masculino. Mediante esta relación, dicho tipo de masculinidad y el machismo mexicano encuentran una serie de puntos en común.
Rechazo a lo femenino
Al analizar las narrativas alrededor de la polémica de La Revolución, se puede encontrar un hilo conductor en estos discursos: un rechazo a lo femenino. Es ahí donde existe una relación directa entre el machismo mexicano y los elementos que caracterizan a la masculinidad hegemónica. Connell (2005) presenta este concepto como una forma de analizar las relaciones de género entre hombres y mujeres. Así, la autora destaca que:
La masculinidad hegemónica puede ser definida como una configuración de práctica de género que encarna la respuesta aceptada actualmente al problema de la legitimidad del patriarcado, que garantiza (o se toma como garantía de) la posición dominante del hombre y la subordinación de la mujer (Connell, 2005, p. 77).
En otras palabras, es una forma de nombrar el mecanismo que opera detrás de la jerarquía que se ha naturalizado entre los hombres y las mujeres a lo largo de la historia. Sin embargo, estas relaciones de subordinación también pueden verse entre los propios hombres. En este orden de ideas, Kimmel (1994) destaca que la hegemonía de la masculinidad está representada en “un hombre en poder, un hombre con poder y un hombre de poder. Igualamos la hombría con ser fuerte, exitoso, capaz, conifable y en control” (p. 125). Por lo tanto, quienes no cumplan con las dichos requisitos y, especialmente, quienes presenten atributos tradicionalmente relacionados con lo feminino, se encontrarán en una posición de subordinación.
Asimismo, Kimmel (1994) argumenta que la homofobia es “el miedo de los hombres de otros hombres” y “un esfuerzo de defensivo para prevenir ser emasculados” (p. 136). Por lo tanto, en los esfuerzos por “suprimir o superar esos miedos, la cultura dominante exige un precio tremendo de quienes son consideradas y considerados menos que completamente varoniles: mujeres, hombres homosexuales, hombres no nativos, hombres de color” (p. 136). Esto es lo que se puede evidenciar en las opiniones en contra de la producción de Cháirez, encabezadas por Jorge Zapata. En dos entrevistas expresó lo siguiente:
…para nosotros, como familia, [la pintura] es denigrar la figura de nuestro general pintándolo de gay. Yo no tengo nada contra los gays, tengo muchos amigos, pero la verdad se han conducido de la mejor manera y no sé por qué en Bellas Artes, un lugar tan importante para todos, fueron a exponer la figura de nuestro general en esa forma y no lo vamos a permitir (Redacción Excelsior, 10 de diciembre de 2019, parr. 3).
…[es una] aberración porque mi abuelo, el general Zapata, es nuestro representante a nivel internacional y está catalogado como un hombre entre los hombres y esa figurilla pintándolo ahí como mujer, de plano, lo denigra tanto a él como al pueblo mexicano (TelediarioMx, 2019, minuto 0:49).
En estos fragmentos, es posible reconocer un discurso que promueve el sexismo y la homofobia. Para Jorge Zapata, los atributos femininos que aparecen representados en el cuadro son una manera de denigrar la figura y la memoria de su abuelo. En otras palabras, pone a lo femenino en una posición de subordinación y a la disidencia sexual como algo negativo. Douglas (1989) explica dicho prejuicio de la cultura mexicana en el siguiente extracto:
Ser mestizo y hombre es, idealmente, ser macho —un hombre “real” que lo domina todo por la fuerza, de ser necesario—. La homosexualidad no es inherente al sexo entre dos hombres sino a la asunción de características del género femenino (p. 16).
De esta forma, sus declaraciones reflejan con lo que se presume sobre la homosexualidad en México. Asimismo, exhiben elementos atribuidos a la masculinidad hegemónica y, además, se posicionan como narrativas características del machismo mexicano. En este sentido, pese a que solo pongo como ejemplo las palabras de una persona, la clave se encuentra en comprender que fueron estas las que incitaron la rabia y los actos de violencia que sucedieron afuera del museo del Palacio de Bellas Artes. Es decir, el discurso de Jorge Zapata hizo eco en el imaginario actual de la sociedad mexicana al hacer referenia a preconcepciones tradicionales sobre la masculinidad.
En conclusión, la imagen clásica de Emiliano Zapata se ha ganado una posición privilegiada en México. Por un lado, es un símbolo asociado a la construcción de la nación luego de la Revolución; pero, por otro, es una de las representaciones más populares del heroísmo mexicano. Por estas razones, la representación producida por Cháirez tocó fibras sensibles en la sociedad, relacionadas con el nacionalismo y lo masculino. Si bien, el machismo no es el único tipo de masculinidad que existe entre los hombres mexicanos, la polémica causada por la pintura descubrió que lucha en contra de esta forma de sexismo aún no ha terminado. A pesar de que la Ciudad de México es una de las urbes latinoamericanas con mayor aceptación a la diversidad sexual (al menos en términos de políticas públicas) el caso del resto del país parece ser distinto. La Revolución, los enfrentamientos frente al museo y las narrativas alrededor de esta obra son prueba de ello.
Referencias
Brunk, S. (2008). The Posthumous Career of Emiliano Zapata: Myth, Memory, and Mexico's Twentieth Century. Austin: University of Texas Press.
Cháirez, F. (2014). La revolución [óleo sobre lienzo]. Barcelona: Museo de la Libertad. Recuperado de: https://www.instagram.com/p/Bx1Sn17FFQV
Connell, R. (2005). Masculinities (2nd ed.). Berkeley: University of California Press.
De la Mora, S. (2006). Cinemachismo: Masculinities and sexuality in Mexican film. Austin: University of Texas Press.
Douglas, E. (1998). The colonial self: Homosexuality and mestizaje in the art of Nahum B. Zenil. Art Journal, 57(3), 14.
Gutmann, M. (2007). The meanings of macho: Being a man in Mexico City (Tenth anniversary edition). Berkeley: University of California Press.
Kimmel, M. (1994). Masculinity as Homophobia: Fear, Shame, and Silencie in the Construction of Gender Identity. En M. Kaufman y H. Brod (eds), Theorizing Masculinities, pp. 119 – 140. Thousand Oaks: SAGE Publications.
Redacción Excelsior (10 de diciembre de 2019). No permitiremos que saquen a nuestro general de gay: nieto de Zapata. Excelsior. Recuperado de https://www.excelsior.com.mx/nacional/no-permitiremos-que-saquen-a-nuestro-general-de-gay-nieto-de-zapata/1352255
TelediarioMx (Productor). (2019). Pintura “La Revolución” denigra la figura de Zapata, nieto del caudillo. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=fkH0gw_G9lE